La tecnología y los hábitos de sueño

National Sleep Fundation (NSF), una organización estadounidense especializada en brindar información y asesoramiento en torno al buen dormir, publicó un estudio titulado Sleepy connected americans que da cuenta de la relación entre el uso de la tecnología y los hábitos de sueño. El mismo señala que la costumbre de utilizar dispositivos de comunicación, entretenimiento o trabajo durante las horas previas al descanso, genera distorsiones en esta necesidad fundamental para la salud de las personas.

Según el informe, el 43 por ciento de los encuestados entre 13 y 64 años admite que son contadas las ocasiones en las que obtiene un buen sueño durante la noche. Con estos datos se entrecruza aquel que indica que el 95 por ciento admite que utiliza equipos tecnológicos como computadoras, videojuegos, móviles o mira televisión en las horas previas al sueño. En este orden, un alto porcentaje de los encuestados dice que durante las noches se despierta a causa de una llamada o un mensaje de texto que suena en el smartphone.

Los especialistas citados en el informe relacionan directamente las dificultades en el sueño con la sostenida exposición a la luz artificial, hábito que provoca reacciones físicas que generan complicaciones a la hora alcanzar un sueño plácido. Michael Gradisar, profesional de la Universidad de Flinders, Australia, establece diferencias fundamentales entre aquellos dispositivos que se reciben pasivamente, como la TV y los equipos de música, frente a aquellos que proponen interacción, como es el caso de los videojuegos y los móviles, entre otros. Estos últimos, interferirían en forma más directa al sueño, por lo cual el especialista aconseja inclinarse hacia los hábitos tecnológicos más pasivos antes de la hora de dormir.

“Los móviles y los ordenadores, que hacen nuestras vidas más productivas y disfrutables, también pueden ser utilizados excesivamente hasta el punto de contribuir a la disminución del sueño de millones de personas”, anota Rusell Rosenberg, vice presidente de NSF.

Las relaciones personales, el ámbito laboral, el entretenimiento, la comunicación… Pocas esferas del quehacer humano permanecen por fuera de la lógica tecnológica. En este recuento también aparece el sueño, espacio donde el uso racional y medido de los recusos tecnológicos parece ser, una vez más, el quid de la cuestión.

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