La batería del futuro podría tener el sabor del arroz

El magazine Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) divulga el estudio. Se indica que cerca del 20 por ciento del peso total del arroz corresponde a su cáscara -la cual no es comestible- y que este desecho podría adquirir una inesperada valía en términos energéticos, transformándose en silicio y siendo utilizado para reemplazar el grafito en los ánodos de las baterías de ion litio que entregan potencia a dispositivos móviles como smartphones, tabletas y laptops, e incluso a los vehículos impulsados por motores eléctricos.

Valiéndose de procesos de calentamiento y aplicación de ácidos, los científicos logran convertir el material para esta aplicación. Afirman que estas baterías son más eficientes que las fabricadas con aleaciones tradicionales, además de más económico el procedimiento de fabricación. Añaden que ”la cantidad total necesaria para las baterías es mucho menor que la cantidad de cáscaras de arroz resultantes de la recogida”. Por lo tanto, la disponibilidad de esta materia no se presenta como un inconveniente para que este proyecto avance a paso firme. Según indica Intenational Rice Research Institute, solamente China produjo más de 197 millones de toneladas de arroz en 2010.

La batería es el componente que menos ha evolucionado el los dispositivos móviles. Mientras éstos presentan cada vez más aplicaciones y funcionalidades, el apartado energético se ha mantenido casi idéntico en la última década, siendo el talón de Aquiles de la industria. Además, en el marco de la expansión del sector, cada vez resulta más complejo conseguir los materiales para la fabricación de las baterías. Que el residuo vegetal del arroz se postule como una solución parece ser una buena noticia.

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