Una adicción new age: el F5

Revisar el correo electrónico, leer las noticias en diarios online o mirar los perfiles de nuestros amigos en las redes sociales requiere de una constante actualización a la que accedemos por medio de una tecla. Llevar el dedo hasta el F5 se ha convertido en un ejercicio rutinario y repetitivo. ¿Nos obsesiona el segundo a segundo virtual?

Esperar una jornada completa, incluso algunas horas, para leer un email o para enterarse de la última noticia a través de la Web es demasiado tiempo para quienes han ejercitado la “manía del F5”. Esta tecla que está en la cuadrícula superior del teclado nos permite hacer un refresh de pantalla y con ello acelerar la espera para que podamos acceder a lo último publicado o recibido.

Sin duda, el acceso a dispositivos cada vez más portables también trae aparejada mayor instantaneidad sin necesidad de ubicar esta tecla como la culpable. De algún modo, chequear la pantalla del smartphone a cada instante es la representación móvil del F5, presente en todos los teclados. Asimismo, estas terminales no nos obligan a tener que regresar a casa para estar siempre actualizados. ¡El F5 no tiene descanso!

Entonces, quizás sea momento de rever qué conductas nos atan al refresh.

– Tu perfil antes que el despertador: Al levantarte por las mañanas lo primero que encendés es tu computadora o revisás tu teléfono móvil publicando en tu perfil un “buen día” para tus contactos. Luego de lavarte los dientes te fijás quiénes te han contestado,
– Labor de oficina: En tu trabajo revisás tu correo y las redes sociales al menos tres veces por hora y no perdés el hilo de las conversaciones aunque no estés incluido.
– Lectura obligada: Leés uno o dos diarios en la Web y hasta te has hecho de una buena cartera de RSS de blogs y páginas que te interesan. No soportás estar por fuera de la última información.
– Con lo último de las tendencias techies: Te encontrás al día de cuanta aplicación puedas agregar a tu smartphone para recibir información en el móvil antes de encender tu computadora.
– Virtualmente social: Cada vez que tomas una foto familiar piensas en las etiquetas que pondrás y en tomar una para tu perfil. Luego de subirlas a la Web revisás qué han comentado.
– Tu canal de comunicación preferido: Tuiteás más veces de las que hablas por teléfono.
– Ni un minuto sin tus dispositivos: En tus vacaciones no pueden faltar tu smartphone o portátil. La manía del F5 no permite estar desconectado.

A esta altura de los acontecimientos resulta interesante preguntarnos qué es lo que perseguimos con la pura actualización, si acaso se trata de simple curiosidad o es que los datos son demasiado accesibles y cada vez nos cuesta menos tener una típica conducta F5. Lo cierto es que si alguna de las observaciones referenciadas te describe, sería bueno probar con alejarnos un poco de nuestros equipos para ver si realmente se trata de una obsesión o de un simple hábito.

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