foto: pexels

Green is the New Black: el verde neón es tendencia

El 'street style' de Milán y París no dejaron lugar a dudas: el color verde neón se usa o, al menos, las que más saben de tendencias ya lo exploran. Un upper de color verde neón siempre dotará de vida y energía a tu outfit. Existe una gran variedad de diseños con los que podes sobresalir con este arriesgado look.

El ‘street style‘ de Milán y París no dejaron lugar a dudas: el color verde neón se usa o, al menos, las que más saben de tendencias ya lo exploran. Un upper de color verde neón siempre dotará de vida y energía a tu outfit. Existe una gran variedad de diseños con los que podes sobresalir con este arriesgado look. 

El pasado mes de mayo, la prestigiosa empresa WGSN, una compañía inglesa de pronóstico de tendencias anunciaba que el “nuevo menta” sería el color del año 2020. Sin embargo, el antecedente primordial se remonta a los años 80, a estilismos que se veían en series como Salvados por la campana o Cosas de Casa (los famosos tirantes de fluorescentes de Steve Urkel). El año comenzó hace ya varios meses y queda más que claro la moda preferida del 2019: el atrevido color verde neón.

Para algunos es más bien amarillo flúor, lima o verde flúor; es un color tremendamente difícil de denominar pero también de encontrar en su tono exacto. Una excelente manera de usar este cromatismo es optar una sola pieza en este tono y combinarlo con coloraciones más neutras para crear un efecto de bloqueo y “suavizar”.

Los beneficios de este tipo de tonalidad reposan sobre su capacidad para fusionar ciencia y tecnología con la naturaleza. 

Es evidente que incluye un estilo técnico futurista moderno al tiempo que logra conectarse con el mundo de las plantas y selvático. Además, desarrolla el impulso, dentro de la industria de la moda, hacia hábitos textiles de aspecto ambiguo en términos de género dando un paso al costado de las telas más delicadas como el “millennial pink”, que reinaron los últimos años. Elegir un look cítrico propone un desafío de ruptura e incluso alude cierto peligro (al ser fácilmente asociado a chalecos reflectantes y otras prendas para situaciones de riesgo). Sin dudas, el color verde neón supone también un aporte de alegría a la ropa por sus características estivales que nos conecta fácilmente con elementos presentes en la naturaleza. Lo bueno de este impacto fluorescente es la manera ágil que tiene para darle un refresh a cualquier pieza indumentaria, por muy clásica que sea.

Varias modelos e “it girls” ya se animaron al “verde rebelde neón” con el que es imposible pasar desapercibido. 

Los tonos fluorescentes ya llegaron a la escena de la moda el año pasado, alcanzando el estado de micro tendencia en gran parte gracias a las Kardashians. Pero, lejos de ser una inclinación pasajera de Instagram, las pasarelas SS19 de Nueva York, Londres, Milán y París defendieron con confianza el verde lima, el amarillo cegador, el rosa extra caliente y el naranja fuego.

La Semana de la Moda de Nueva York también vio a Jeremy Scott poner su peculiar toque distintivo en la campaña de Moschino, con la creación de gráficos de dibujos animados e impresiones artísticas de pintura en la pasarela.

Los verdes también reflejan una cultura cada vez más visual: el ojo humano ve el verde más que cualquier color y las preocupaciones sobre la sostenibilidad reflejan un amor por el mundo natural y un grado de conciencia real sobre la contaminación global. 

Tiene sentido que la prevalencia del verde en todos sus tonos se eleve a lo largo del diseño y que las personas elijan esta alternativa para indicar su voluntad de pensar por sí mismos y hacer diferencia. La afinidad por el verde, especialmente los verdes amarillos más desafiantes, refleja dónde estamos como cultura: nos ubicamos en un lugar más abierto hacia formas de expresión no convencionales y a adoptar un punto de vista innovador seleccionando los colores que alguna vez se consideraron atípicos. 

Si bien los neutrales, los oscuros y los pasteles dominaron la escena de la moda en los últimos años, la repentina oleada de neón generó comparaciones con los años 80. Pero esta no es la primera vez que el mood flúor aparece como protagónico. Hubo un breve regreso a los ultrabrillantes a principios de la década de 2000 mientras que en el 2007, el neón volvió a estallar con la aparición de música indie-electrónica en escena. 

La llegada del verde menta casi neón al 2019 podría ser, como indica WGSN, una consecuencia inmediata de nuestra creciente preocupación por el medio ambiente pero con un enfoque claramente futurista y tecnológico.

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